“Apreciados Amigos y Amigas:
Es lo frecuente que vayamos donde el médico para buscar alivio a nuestros dolores físicos a las enfermedades y los males que en el transcurso de la vida nos llegan al cuerpo. Desde una pequeña fiebre hasta una enfermedad terminal nos hacen pedir ayuda médica, aguantar dolorosos tratamientos o tomar costosas medicinas.
Pues, bien, de la misma manera podríamos pensar que las penas del Alma, del Espíritu, de la mente necesitan igualmente un tratamiento. Solo que no sabemos muy bien a quien acudir en estos casos. Y a veces entregamos esas decisiones al Horóscopo, o la amiga que aprendió a leer las artes de la quiromancia en las líneas de la mano para que mire las cartas o analice el tabaco, y vamos también donde el último adivino que llegó al barrio que es una maravilla. Tal parece que las penas del alma no merecieran la pena.
Hace algunos años supe de la Clínica del Alma que funcionaba en Pereira y acudí para obtener ayuda profesional. Allí conocí el doctor Gabriel Valencia Crespo, notable psicólogo, estudiado profesor y especialista en varias disciplinas. Y Aunque no entendí nada de sus métodos me sorprendió lo acertado de su diagnostico. Supe entonces de la Mnemática y entendí que tenemos mnemas o memorias que vienen del pasado, que traemos desde la gestación y reforzamos en la infancia, herencias de nuestros ancestros que nos acompañan por la vida y que de cierta forma determinan muchos comportamientos y actitudes, que son energías que nos producen dolencias físicas y espirituales. Causantes de alegrías y desdichas. Porque buena parte de nuestros dolores son producidos por somatización de las penas del Alma. Curar entonces, se convertía, mágicamente, en la ciencia de descubrir esas memorias, de tejer sus relaciones, de buscar causa y efecto, de trabajar con instrumentos diferentes a los tradicionales de la medicina. En lugar de medicinas, cirugías, electrocardiogramas aparecían con una simplicidad enorme las terapias de la vibración de los colores, de la música, para llevar nuestro pensamiento al pasado, de pensar y revivir situaciones de dolor, para descubrirlas, para hacer conciencia de su efecto, de su existencia y darle apertura, entonces, a un proceso curativo.
He tenido la fortuna de participar en varios de sus talleres, seminarios y conferencias sobre estos temas que quizás al común de las gentes parezcan oscuros, extraños o atrevidos. He visto también casos asombrosos de progreso y curación de enfermedades. Pues bien, paso a paso, con persistencia se han derrumbado ante mis ojos aterradores miedos, dolores que pensamos insuperables, se han deshecho y transformado en una hermosa oportunidad, un camino de luz.
El CD Flores Divinas que hoy presenta el Doctor Valencia a este auditorio es el resumen de un trabajo de muchos años. Un conjunto de relajaciones guiadas en su voz y a través de una música compuesta especialmente para este propósito, de una total belleza y que contiene las llaves de entrada para nuestras almas, encontramos el inicio del camino para sanar nuestros sentimientos, sensaciones y reacciones, su poderosos resultado, involucra los 72 nombres divinos, agrupados en bellísimos mantras, cada uno de los cuales nos permite abrir nuestra alma para iniciar el camino de liberación del dolor.